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La movibilidad sostenible a debate

Los vehículos eficientes y los combustibles alternativos, cómo serán las ciudades inteligentes, o las últimas tecnologías adaptadas a la mejora del medio ambiente

 

La movilidad sostenible está más cerca de lo que parece. Poco a poco se va integrando en nuestra vida cotidiana. Ya no resulta extraño ver circular por nuestras calles, por ejemplo, vehículos híbridos, eléctricos, o, sobre todo, taxis que se mueven con combustibles alternativos como el «autogás».

 

Pero todavía nos quedan unos cuantos pasos que dar. Necesidad de adaptación tanto para la sociedad como para las administraciones, o en las propias ciudades e infraestructuras. Todas estas cuestiones han sido sometidas al análisis de expertos en el primer «Encuentro ABC movilidad sostenible», que se ha celebrado este jueves en la biblioteca de ABC.

 

Entre todos podemos vislumbrar un futuro más sostenible y menos contaminante gracias a vehículos y combustibles más eficientes.

 

Vehículos eficientes y combustibles alternativos

 

Distintas tecnologías van a convivir, y cada una de ellas en función de nuestras necesidades de utilización. Es probable que tengamos un coche eléctrico para movernos por la ciudad en el día a día, y que alquilemos un coche de combustión eficiente para los desplazamientos más grandes, en vacaciones o fines de semana. Los híbridos son la alternativa más inmediata, tanto eléctricos con combustión tradicional, como eléctricos con «autogas»

 

No se prevé una demanda masiva debido a la utilización de vehíiculos eléctricos y «autogás», aunque este último combustible es el que tiene «los deberes más avanzados». El coche eléctrico no podrá operar hasta que no se monte una red de recarga nocturna. En viviendas unifamiliares no hay problema para su utilización y resulta muy cómodo, pero en comunidades de vecinos es necesario avanzar en la legislación y en las infraestructuras necesarias.

 

En el caso del gas, es un combustible bastante más demandado en otros países europeos. En Italia, por ejemplo, en determinadas marcas, hasta el 20 por ciento de sus ventas son vehículos con este tipo de combustible. En la actualidad en España ya es posible ir «de punta a punta» abasteciéndose con «autogás».

 

Infraestructuras inteligentes e innovación

 

La tecnología está disponible. El debate ahora es saber qué coste estamos dispuestos a pagar. Se podría por ejemplo, establecer un sistema de peajes «satelital», gracias al cual no sería necesario detenernos en una barrera para pagar. Con este tipo de peajes se podría regular el acceso a determinadas carreteras o incluso a las ciudades dependiendo de la saturación del tráfico o del nivel de polución.

 

Pero se trata de posibles medidas controvertidas, porque en muchas ocasiones los ciudadanos no queremos renunciar a determinadas cuestiones a cambio de otros beneficios. Siempre se genera una gran polémica cuando se intenta peatonalizar una ciudad, o cuando se propone un peaje por la utilización de determinadas infraestructuras.

 

En materia de sostenibilidad la tendencia es la de hablar de coste únicamente. Un coche caro, como puede ser actualmente un eléctrico, puede aportar un valor añadido que las personas demandan, sobre todo en el sector turístico. Tenemos que estar preparados para satisfacer las necesidades.

 

En cuanto a la contaminación acústica, se propone la utilización de polvo de neumáticos como material reciclado con innumerables beneficios.

 

¿Cómo serán las ciudades del futuro?

 

Hay que buscar la eficiencia, tanto en el transporte individual como en el colectivo. Mejorar la intermodalidad, facilitando billetes combinados para autocar-metro-tren. El transporte privado pierde peso a favor de la bicicleta, que se convierte en una alternativa para los más jóvenes, aunque también se nota la demanda entre personas entre 50 y 65 años. Es necesario incentivar la utilización de medios de transporte más eficientes.

 

En este caso también se pueden producir contradicciones, porque en las ciudades «todos tenemos la tendencia a priorizar nuestras necesidades y no las de la colectividad». Pone como ejemplo el alcalde de La Coruña lo que cuesta «poner un árbol en una calle, porque cada uno de los vecinos va a querer que se coloque, pero en el sitio en el que a él no le moleste». Lo mismo sucede con la colocación de un paso de cebra «porque tiene que estar justo delante de un determinado establecimiento», o una marquesina para autobuses, que «tiene que estar suficientemente cerca, pero también suficientemente lejos como para que no me moleste»

 

 

 

Fuente: abc

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